Marzo 2026
DOI
ISSN
3091-180X
Vol. 4 No.10 PP. 1-12
Las complicaciones de mayor importancia son originadas por las infecciones del lugar de la
intervención quirúrgica, cambios respiratorios, eventos trombóticos, hemorragias, el dolor
postoperatorio que no se controla, y otros trastornos neurológicos que son contrarios a la
recuperación y a la calidad de vida del enfermo (1,2).
La atención perioperatoria es uno de los aspectos más importantes de la seguridad del paciente
quirúrgico. Es el hecho de cuidar a las personas en el momento de la intervención quirúrgica. Es
el hecho de cuidar a los pacientes desde la fase preoperatoria hasta la postoperatoria obligatoria,
de tal forma que se evitan riesgos, se obtienen mejores recuperación y resultados clínico. En este
sentido, el profesional de enfermería resulta indispensable en cuanto a participar de forma activa
en la valoración en la totalidad del paciente, la detección temprana de factores de riesgo, la
educación para la salud, la vigilancia y monitorización permanente de los pacientes, así como en
la ejecución de intervenciones basadas en la evidencia científica (3,4).
Un conjunto de investigaciones ha demostrado que las intervenciones de enfermería en la etapa
perioperatoria favorecen de forma considerable la reducción de peligros postquirúrgicos. Entre
las actividades teóricamente más relevantes destacan la aplicación de protocolos de cirugía
segura, la monitorización de los signos vitales, la prevención de infecciones relacionadas con la
atención sanitaria, el adecuado manejo del dolor, la movilización precoz, la vigilancia de las
heridas quirúrgicas, así como la educación del paciente y de su familia ya que entre sus finalidades
principales se encuentran las de permitir la detección activa y precoz de cualquier alteración
clínica y la posibilidad de implicar el proceso de recuperación a favor de obtener unas mejores
competencias para la realización de la recuperación (5).
Últimamente, los programas de Recuperación Mejorada Tras Cirugía (Enhanced Recovery After
Surgery, ERAS) están cobrando bastante protagonismo en la atención perioperatoria. Estos
protocolos recogen intervenciones de distintas disciplinas encaminadas a reducir el estrés
quirúrgico y lograr una rápida recuperación funcional del paciente. Un metaanálisis reciente
mostró que la implementación de los protocolos ERAS disminuye la tasa de complicaciones
postoperatorias, en especial las infecciones gastrointestinales y la hospitalización, corroborando
así la importancia de la implicación del personal de enfermería para la puesta en funcionamiento
y el seguimiento de los protocolos ERAS (6).
Asimismo, las intervenciones perioperatorias multicomponentes han demostrado buenos
resultados en pacientes de mayor vulnerabilidad clínica. Una revisión sistemática en población
geriátrica mostró que estrategias integrales que incluían valoración preoperatoria, educación,
movilización precoz y seguimiento postoperatorio, reducían la tasa de eventos adversos y
mejoraban el impacto en la recuperación funcional postoperatoria (7). Además, la evidencia
científica también confirma que las intervenciones de enfermería enfocadas para prevenir el
delirium postquirúrgico y para su detección precoz tienen un papel relevante para reducir las
complicaciones neurológicas, así como para mejorar la calidad del cuidado de los pacientes
ancianos (8).
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