Marzo 2026
DOI
ISSN
3091-180X
Vol. 4 No.10 PP. 104-116
Esta enfermedad se presenta como un síndrome que evoluciona de forma crónica, su frecuencia
es creciente y produce, cuando no existe un buen control de esta condición, un aumento de las
comorbilidades y mortalidad de las personas que lo padecen, con un impacto negativo sobre la
calidad de vida. Es por ello que se considera un serio problema de salud en muchos países del
mundo (2).
La magnitud del problema alcanza dimensiones alarmantes. Según la Organización Mundial de
la Salud (OMS) en 2021, la diabetes fue la causa directa de 1,6 millones de defunciones y, de
todos los fallecidos por diabetes, el 47% tenía menos de 70 años. Además, otras 530 000
personas fallecieron a causa de una nefropatía diabética, y la hiperglucemia ocasiona alrededor
del 11% de las defunciones por causa cardiovascular. En 2022, el 14% de los mayores de 18 años
vivían con diabetes, lo que supone un aumento con respecto al porcentaje en 1990, que era del
7%. En 2022, más de la mitad (59%) de los adultos de 30 años o más que vivían con diabetes no
tomaban medicación alguna contra esta afección (3).
Para la Organización Panamericana de la Salud (OPS), 112 millones de adultos (de 18 años o
más) viven con diabetes en las Américas; esta cifra se ha triplicado en la Región desde 1990. La
prevalencia ha aumentado más rápidamente en los países de ingresos bajos y medianos que en
los de ingresos altos (4). En Ecuador, esta patología ha experimentado un incremento progresivo
en su prevalencia, posicionándose como la segunda causa de mortalidad en el año 2019. Según
datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), la prevalencia de diabetes
mellitus en la población ecuatoriana de 10 a 59 años alcanza el 1.7%, con incrementos
significativos en grupos etarios específicos (5).
El ejercicio juega un papel importante en la prevención y control de la resistencia a la insulina,
y todas aquellas complicaciones de la salud relacionadas con la diabetes, tanto el ejercicio
aeróbico como el acondicionamiento muscular mejoran la acción de la insulina al menos de
forma aguda, y puede ayudar con el control de los niveles de glucosa en sangre, lípidos, presión
arterial, riesgo cardiovascular, restableciendo la sinergia de los aparatos y sistemas del cuerpo,
siempre y cuando el ejercicio se realice periódicamente de una forma continua y variada (5).
La actividad física, es un factor central en la prevención y control de la Diabetes Mellitus tipo 2,
ya que sus efectos incluyen valores adecuados, principalmente por el aumento de la necesidad
de consumo de glucosa, por parte del músculo esquelético en actividad y el efecto
hipoglucemiante tras la realización del ejercicio y ha sido recomendada como una importante
estrategia terapéutica no farmacológica para el tratamiento de Diabetes Mellitus (6).
Considerando el incremento de la prevalencia de la diabetes mellitus y el impacto que esta
enfermedad representa para la salud pública a nivel mundial, el presente estudio tiene como
objetivo general analizar la evidencia científica disponible sobre la importancia del ejercicio físico
como estrategia terapéutica para el control y manejo integral de la diabetes mellitus, destacando
sus beneficios metabólicos, cardiovasculares y en la calidad de vida de los pacientes; para ello, se
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