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3091-180X  
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ESTRÉS ACADÉMICO Y RESPUESTA FISIOLÓGICA: REVISIÓN  
SISTEMÁTICA DE BIOMARCADORES EN POBLACIÓN  
UNIVERSITARIA  
ACADEMIC STRESS AND PHYSIOLOGICAL RESPONSE: A  
SYSTEMATIC REVIEW OF BIOMARKERS IN A UNIVERSITY  
POPULATION  
Andrés Alexander Túquerres Cabascango1, Valentina Urueta Ospina2, Amy Katherine Delgado  
Morales3, Alphia Yailyn Paspuel Moreno4, Andrea Alejandra Orbe Riofrio5  
{andres.tuquerres@upec.edu.ec1, valentina.urueta@upec.edu.ec2, amy.delgado@upec.edu.ec3, alphia.paspuel@upec.edu.ec4,  
Fecha de recepción: 21/05/2026  
/ Fecha de aceptación: 09/06/2026 / Fecha de publicación: 09/06/2026  
RESUMEN: Actualmente, el estrés académico constituye un problema de salud pública que  
afecta negativamente a los estudiantes universitarios. Además, se acompaña de repercusiones  
fisiológicas a nivel neuroendocrino, inflamatorio y oxidativo. El objetivo de la presente revisión  
sistemática fue sintetizar la evidencia disponible sobre los cambios en los biomarcadores  
inflamatorios, hematológicos y neuroendocrinos asociados al estrés académico en estudiantes  
universitarios. Se realizó una búsqueda exhaustiva tomando en cuenta los lineamientos  
PRISMA 2020 en bases de datos (PubMed/MEDLINE, Scopus y Web of Science) utilizando  
términos específicos (como estrés académico, biomarcadores y estudiantes universitarios). Tras  
la depuración de 50 investigaciones iniciales, se seleccionaron 20 estudios mediante  
herramientas estandarizadas (NOS y RoB 2). Se evidencian las elevaciones concomitantes de  
los marcadores proinflamatorios (proteína C reactiva, IL-6 e IL-1β) y del estrés oxidativo  
vascular mediados por la enzima NOX2 y peróxido de hidrógeno. En los hombres se tiende a  
elevar más el cortisol con mayores tendencias inflamatorias, mientras que las mujeres son  
afectadas más en la parte emocional. La relajación muscular progresiva, la desintoxicación  
digital y el yoga evidenciaron su capacidad para modular, en parte, dichos biomarcadores. Se  
concluye que el estrés académico genera una respuesta sistémica detectable y cuantificable  
1Carrera de Laboratorio Clínico, Universidad Politécnica Estatal del Carchi (UPEC) - Ecuador, https://orcid.org/0009-0001-8230-  
8054  
2Carrera de Laboratorio Clínico, Universidad Politécnica Estatal del Carchi (UPEC) - Ecuador, https://orcid.org/0009-0002-8778-  
7776  
3Carrera de Laboratorio Clínico, Universidad Politécnica Estatal del Carchi (UPEC) - Ecuador, https://orcid.org/0009-0005-6929-  
9199  
4Carrera de Laboratorio Clínico, Universidad Politécnica Estatal del Carchi (UPEC) - Ecuador, https://orcid.org/0009-0008-9103-  
886X  
5Carrera de Laboratorio Clínico, Universidad Politécnica Estatal del Carchi (UPEC) - Ecuador, https://orcid.org/0009-0000-1958-  
5529  
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mediante diversos biomarcadores, lo que respalda la necesidad de implementar con urgencia  
estrategias de monitoreo y manejo del estrés en entornos universitarios.  
Palabras clave: estrés académico, cortisol, biomarcadores inflamatorios, estudiantes  
universitarios, revisión sistemática, eje HPA  
ABSTRACT: Currently, academic stress is a public health issue that negatively affects  
university students. Furthermore, it is associated with physiological consequences at the  
neuroendocrine, inflammatory, and oxidative levels. The objective of this systematic review  
was to synthesize the available evidence on changes in inflammatory, hematological, and  
neuroendocrine biomarkers associated with academic stress in university students. A  
comprehensive search was conducted in databases (PubMed/MEDLINE, Scopus, and Web of  
Science) using specific terms (such as academic stress, biomarkers, and university students),  
taking into account the PRISMA 2020 guidelines. After filtering out 50 initial studies, 20 were  
selected using standardized tools (NOS and RoB 2). The results show concomitant elevations in  
proinflammatory markers (C-reactive protein, IL-6, and IL-1β) and vascular oxidative stress  
mediated by the NOX2 enzyme and hydrogen peroxide. Men tend to experience higher cortisol  
levels and greater inflammatory tendencies, while women are more affected emotionally.  
Progressive muscle relaxation, digital detox, and yoga have demonstrated the ability to  
partially modulate these biomarkers. It is concluded that academic stress generates a  
detectable and quantifiable systemic response through various biomarkers, supporting the  
urgent need to implement stress monitoring and management strategies in university settings.  
Keywords: academic stress, cortisol, inflammatory biomarkers, university students, systematic  
review, HPA axis  
INTRODUCCIÓN  
El cambio a la educación superior establece un punto de declinación muy importante que somete  
al estudiantado a una coincidencia de demandas académicas, sociales y emocionales previos. Este  
escenario, es marcado por una presión crítica y un plan de estudios académicos exigentes,  
provoca el origen del estrés académico. La aparición de esto tiene consecuencias fisiológicas que  
han dejado de ser solo construcciones psicológicas para transformarse en variables biológicas  
medibles de manera precisa (1,2).  
Más del 50% de los estudiantes universitarios presentan niveles de estrés moderados a altos en  
los períodos de evaluación, esta situación ha despertado un interés creciente en la comunidad  
científica por entender los mecanismos biológicos detrás de esto. El estrés académico no se limita  
a una población o región en particular, estudios en lugares tan diversos como Malasia, Chile,  
Ruanda, Japón y Estados Unidos han encontrado respuestas neuroendocrinas e inflamatorias  
comunes ante la presión evaluativa (1,36).  
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La neurobiología sabe que cuando el estrés aparece el cerebro prende una cadena de reacciones  
que involucra al eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal conocido como eje HPA y dicho resultado  
más visible es la liberación de cortisol, cuando el estrés se prolonga o se vuelve muy intenso como  
suele pasar durante los periodos de exámenes ese sistema puede desregularse alterando los  
ciclos naturales del cortisol a lo largo del día (7,8). Estudios recientes han confirmado que los  
niveles de cortisol en saliva suben de forma notable justo antes de una evaluación y esa sobre  
activación no solo refleja que el estudiante siente amenaza, sino que también trae consecuencias  
concretas como menor rendimiento mental y fallas en la memoria tanto para recordar cosas  
pasadas como para planificar tareas futuras (1,9).  
De igual forma el estrés académico no afecta solo al sistema hormonal, sino que también activa  
señales inflamatorias en todo el cuerpo, se han detectado marcadores como la proteína C reactiva  
la interleucina-6 y la interleucina-1β en muestras de saliva y sangre de estudiantes durante  
períodos de alta exigencia académica (3,10). A esto se le suma el estrés oxidativo que cuando el  
cuerpo produce más sustancias dañinas de las que puede neutralizar y que representa otra línea  
de la respuesta biológica al estrés. En otra investigación (11), se halló que algunos indicadores de  
daño oxidativo aumentan significativamente en estudiantes que están rindiendo exámenes  
mientras que sustancias protectoras como el óxido nítrico disminuyen lo que sugiere un deterioro  
temporal en la función de los vasos sanguíneos relacionado con el cortisol.  
La influencia del sexo biológico es la respuesta al estrés académico que ha sido un elemento que  
ha ganado interés. Algunos estudios han encontrado diferencias en los rangos de cortisol en  
hombres y mujeres, con información contradictoria. Ivić et al. (12) encontraron que los hombres  
presentan valores demasiados altos en el área bajo la curva de cortisol matutino. De igual manera  
Castillo-Klagges et al. (3) encontraron que, si bien los hombres con niveles altos de estrés  
muestran niveles de cortisol más bajos, si presentan niveles más altos de marcadores  
proinflamatorios comparando con las mujeres estas diferencias son como una respuesta a los  
cambios en las estrategias de afrontamiento, la reactividad autónoma y la regulación gonadal de  
la respuesta al estrés (13,14). Los grupos de estudiantes del área de salud específicamente  
medicina, odontología y enfermería manifiestan características muy sensibles como consecuencia  
de la intensidad del programa de estudio, la exposición temprana a entornos clínicos y la elevada  
carga emocional a la que están expuestos.  
Aun con toda la evidencia que existe el panorama sigue siendo fragmentado porque los estudios  
usan métodos distintos analizan diferentes biomarcadores y trabajan con muestras variadas de  
saliva sangre o incluso cabello lo que hace difícil comparar resultados. Las revisiones previas se  
han enfocado casi exclusivamente en el cortisol sin considerar de forma integral los marcadores  
inflamatorios oxidativos y hematológicos. Por eso esta revisión sistemática busca reunir y analizar  
los hallazgos de estudios primarios sobre esos biomarcadores en universitarios bajo estrés  
académico siguiendo la metodología PRISMA 2020 con el fin de identificar patrones biológicos  
consistentes y señalar qué aspectos todavía necesitan más investigación e intervención  
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MATERIALES Y MÉTODOS  
La presente investigación es una revisión sistemática de la literatura y se realizó siguiendo la  
metodología PRISMA 2020 (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-  
Analyses). La metodología cumplió con los estándares de transparencia y reproducibilidad. La  
pregunta de investigación fue diseñada en el formato PICO: Población o paciente (P)= estudiantes  
universitarios de pregrado; Intervención (I)= estrés académico medido; Comparación (C) =  
periodos basales, de descanso o grupos de control; Resultado a valuar (O)= cambios en  
biomarcadores inflamatorios, hematológicos, neuroendocrinos y oxidativos.  
La búsqueda se llevó a cabo sin restricciones de idioma y de forma sistemática en las bases de  
datos PubMed/MEDLINE, Scopus y Web of Science. La ecuación de búsqueda combinó términos  
MeSH y palabras clave usando operadores booleanos: ("academic stress" OR "examination stress"  
OR "test anxiety") AND ("cortisol" OR "C-reactive protein" OR "interleukin" OR "biomarker" OR  
"oxidative stress" OR "inflammatory") AND ("university students" OR "college students" OR  
"undergraduate"). Se limitó la búsqueda a artículos publicados entre 2020 y 2026 para asegurar  
la vigencia de la evidencia. También se revisaron las listas de referencias de los artículos  
seleccionados para identificar estudios relevantes que no habían sido incluidos en la búsqueda.  
Se incluyeron estudios originales observacionales y experimentales que: (a) evaluaran al menos  
un biomarcador biológico de estrés, como cortisol, citocinas, marcadores de estrés oxidativo y  
marcadores hematológicos, cuantificados en muestras biológicas de los participantes; (b) se  
centraran específicamente en estudiantes universitarios de pregrado; (c) documentaran la  
relación entre el estrés académico y dichos biomarcadores; y (d) fueran publicados en revistas  
con revisión por pares. Se excluyeron revisiones narrativas, metaanálisis, editoriales, cartas al  
editor, protocolos sin datos, estudios en poblaciones no universitarias, investigaciones que no  
midieran biomarcadores directamente en los estudiantes, y estudios que se enfocaran  
únicamente en trastornos psiquiátricos sin relación con el estrés académico. Se incluyó un  
protocolo longitudinal por su contribución metodológica al campo, ya que detalla de manera  
exhaustiva el diseño para medir el cortisol y la alfa-amilasa en un contexto académico.  
La selección se hizo en dos fases. En la primera fase, dos revisores evaluaron de manera  
independiente los títulos y resúmenes de los 50 registros identificados, eliminando aquellos que  
no cumplían con los criterios de inclusión. Tras eliminar 5 duplicados, se revisaron 45 registros,  
de los cuales 15 fueron excluidos por no abordar directamente biomarcadores en estudiantes  
universitarios. En la segunda fase, se evaluaron a texto completo 30 artículos. Posteriormente, se  
excluyeron 10 artículos.  
Debido a la naturaleza heterogénea de los diseños incluidos, se empleó la Escala de Newcastle-  
Ottawa (NOS) para los estudios observacionales (transversales y longitudinales), evaluando tres  
dimensiones: selección de los participantes, comparabilidad de los grupos y evaluación del  
desenlace o exposición. Para los ensayos controlados aleatorios, se utilizó la herramienta  
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Cochrane Risk of Bias 2 (RoB 2). El análisis se centró en la evaluación de cinco dominios críticos  
de sesgo: 1) sesgo derivado del proceso de aleatorización; 2) sesgo debido a desviaciones de las  
intervenciones previstas (efecto de la asignación); 3) sesgo debido a datos de desenlace faltantes;  
4) sesgo en la medición del desenlace; y 5) sesgo en la selección del resultado reportado. Esta  
evaluación fue realizada por dos investigadores de manera independiente, y las discrepancias se  
resolvieron por consenso, lo que permitió ponderar el riesgo de sesgo en cada evidencia  
reportada. Finalmente, 20 estudios cumplieron todos los criterios y fueron incluidos en la síntesis  
cualitativa (Figura 1).  
Figura 1. Diagrama de flujo: PRISMA 2020.  
Debido a la heterogeneidad de los diseños (transversales, longitudinales, ensayos controlados  
aleatorios), de las matrices biológicas (saliva, sangre, cabello) y de los biomarcadores  
cuantificados, no fue factible realizar un metaanálisis cuantitativo. Se decidió hacer una síntesis  
narrativa organizada por subtemas: (a) estrés académico y eje HPA/cortisol, (b) biomarcadores  
inflamatorios, (c) estrés oxidativo, (d) estrés en estudiantes de ciencias de la salud, (e)  
intervenciones y modulación de biomarcadores, y (f) factores de confusión y limitaciones de la  
evidencia.  
RESULTADOS  
Se incluyeron 20 estudios publicados entre 2021 y 2026, de 14 países diferentes. Los tamaños de  
las muestras variaron entre 18 y 247 participantes. Los diseños incluyeron estudios transversales  
(n = 8), estudios prospectivos observacionales (n = 5), ensayos controlados aleatorios (n = 4), un  
estudio measurement-burst (n= 1). El cortisol fue estudiado principalmente a nivel salival,  
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sanguíneo y capilar. Otros biomarcadores reportados fueron los marcadores inflamatorios (PCR,  
IL-6, IL-1β, IgA), marcadores de estrés oxidativo (NOX2, H₂O₂, malondialdehído), catecolaminas  
(adrenalina), neurotransmisores (serotonina, dopamina), perfiles lipídicos (colesterol total,  
triglicéridos), enzimas (alfa-amilasa) y parámetros autonómicos (alteraciones en la frecuencia  
cardíaca). A continuación, se detallan los resultados organizados por subtemas.  
Estrés académico y activación del eje HPA: evidencia basada en cortisol  
La activación del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HPA) y la consecuente elevación del  
cortisol constituyeron el hallazgo más consistente en los estudios revisados (Tabla 1). En otro  
estudio realizado por Graham et al. (9) estudiaron cómo la respuesta del cortisol varía con el  
tiempo en un diseño que incluyó mediciones antes, durante y después de un examen práctico con  
45 estudiantes de ingeniería. La mayoría de los participantes mostraron una disminución en los  
niveles de cortisol salival desde el inicio hasta la mitad del examen. Los investigadores lo  
definieron como una señal de ansiedad anticipatoria tras palpar en un estado de equilibrio parcial.  
Respecto al ritmo circadiano, Koudela-Hamila et al. (7) documentaron que el cortisol al despertar  
fue significativamente más alto durante el período de exámenes (p = 0,021). Sin embargo, el  
aumento matutino posterior fue menor (p = 0,012). Este patrón, junto con una presión arterial  
sistólica más baja y mayor aislamiento social, forma un perfil de estrés anticipatorio con aspectos  
tanto fisiológicos como conductuales. Además, Shi et al. (8) mostraron que la respuesta de  
cortisol al despertar evaluada en 68 estudiantes predijo la reactividad emocional ante el estrés  
diario 18 meses después. Esto sugiere que la respuesta de cortisol al despertar tiene valor  
predictivo a largo plazo sobre la vulnerabilidad emocional.  
Ganesh et al. (1) ofrecieron un enfoque integral al evaluar juntos el cortisol en sangre, el estrés  
percibido y la actividad física en 106 estudiantes de medicina en pregrado. La combinación de  
alto estrés percibido y cortisol en sangre elevado se asoció con un riesgo relativo de 3,10 (p <  
0,01) de tener un promedio de calificaciones más bajo en el primer semestre. Aunque la actividad  
física moderó parcialmente esta relación, no eliminó el alto riesgo. Esto indica que la relación  
entre el estrés, el cortisol y el rendimiento académico no puede modificarse por completo  
únicamente mediante el ejercicio.  
En cuanto a las diferencias de sexo, Ivić et al. (12) analizaron los patrones de fluctuación diaria del  
cortisol en estudiantes de medicina durante el confinamiento por COVID-19 mediante modelado  
de clústeres. Los hombres mostraron valores más altos de área bajo la curva (AUC) de cortisol  
diario, mientras que las mujeres reportaron mayores niveles de estrés percibido (PSS-10). El  
análisis de clústeres permitió identificar patrones aberrantes de cortisol en aproximadamente un  
tercio de la muestra, que se correlacionaron con subescalas del PSS-10, lo que sugiere que el perfil  
temporal del cortisol, y no solo su concentración absoluta, aporta información relevante sobre la  
desregulación del eje HPA. Por su parte, Špiljak et al. (13) confirmaron que las mujeres estudiantes  
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de odontología reportaron estrés significativamente mayor que los hombres (p = 0,042), aunque  
el cortisol salival pre-examen fue elevado independientemente del sexo.  
Tabla 1. Estrés académico y eje HPA.  
Autor(es)  
Muestra  
(n)  
Biomarcador/Medición  
Hallazgos principales  
Graham et al.  
(9)  
45  
Cortisol salival  
La percepción de baja expectativa de éxito impide la  
recuperación homeostática tras el examen.  
Koudela-  
Hamila et al.  
(7)  
154  
Cortisol al despertar  
Durante exámenes, el cortisol al despertar fue mayor  
(푝 = 0,021), pero el aumento matutino posterior fue  
menor (푝 = 0,012).  
La respuesta del cortisol al despertar predice la  
reactividad emocional ante el estrés 18 meses después.  
Shi et al. (8)  
68  
Cortisol al despertar  
Cortisol sérico  
Ganesh et al.  
(1)  
106  
Riesgo relativo (RR) de 3,10 (푝 < 0,01) de bajo  
rendimiento académico por cortisol elevado y alto estrés  
percibido.  
Ivić et al. (12)  
177  
40  
AUC Cortisol  
Patrones aberrantes en 1/3 de la muestra; hombres  
presentan mayor AUC, mientras mujeres reportan mayor  
estrés percibido.  
Cortisol pre-examen elevado en ambos sexos, a pesar de  
que las mujeres reportan mayor estrés percibido (푝 =  
0,042).  
Špiljak et al.  
Cortisol salival  
(13)  
Nota: AUC = Área Bajo la Curva; SAM = Sistema Simpático-Adrenomedular; RR = Riesgo Relativo  
Biomarcadores inflamatorios: proteína C reactiva, interleucinas y respuesta inmunitaria  
Si bien el cortisol ha sido el principal objetivo en las investigaciones relativas al estrés académico,  
un número creciente de estudios ha incluido la medición de marcadores inflamatorios sistémicos.  
Castillo-Klagges et al. (3) midieron, de manera simultánea, en muestras de saliva obtenidas de 81  
estudiantes de pregrado, cortisol, IL-1β, PCR e IgA; los estudiantes se agruparon según el nivel de  
estrés medido con el inventario SISCO. No se hallaron relaciones estadísticamente significativas  
entre las puntuaciones SISCO y las facultades de cada biomarcador de manera individual. Por el  
contrario, el análisis multivariado sí ofreció un modelo predictivo (R² = 0,14) a partir de la  
combinación de los cuatro biomarcadores analizados, que realiza predicciones dentro del ±20 %  
de los valores observados. Esta información indica que es importante utilizar paneles de  
biomarcadores y no marcadores individuales para adentrarse en la complejidad de la respuesta  
inflamatoria a estrés académico.  
Uno de los hallazgos más destacados de la investigación de Castillo-Klagges et al. (3) fue la  
diferenciación según el género. El grupo de hombres seleccionado como de alto estrés mostró  
una tendencia a niveles de cortisol más bajos, pero a marcadores proinflamatorios más altos que  
las mujeres del mismo grupo de estrés. Este hallazgo abre la puerta a pensar que existen  
respuestas físicas distintas según el género. Por un lado, los hombres podrían ser más reactivos  
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en la activación inflamatoria compensatoria cuando menor sea la respuesta glucocorticoide y si  
una versión de esta última interpretación es cierta todavía queda por confirmarse en  
investigaciones futuras y con tamaños muestrales más amplios.  
Farrukh et al. (10) analizaron los efectos de una intervención de desintoxicación digital sobre el  
cortisol, la PCR, la IL-6 y la HRV en un ensayo controlado y aleatorio con tres grupos de estudiantes  
de medicina. El grupo que combinaba la reducción del tiempo frente a pantallas con otras  
actividades alternativas (mindfulness, caminar, escribir, interacción social cara a cara) presentó  
las mayores reducciones en cortisol, PCR e IL-6, junto con un aumento de la HRV. Estos datos  
sugieren que el tiempo excesivo frente a pantallas contribuye a una inflamación sistémica y que,  
si se reduce el tiempo de exposición a pantallas, junto a actividades alternativas, puede mitigar  
los indicadores tanto subjetivos como biológicos del estrés.  
Nocella et al. (11) unieron el estrés oxidativo con la inflamación al ver que el aumento de cortisol  
antes del examen, que iba acompañado de un aumento significativo de NOX2, una enzima que  
genera especies reactivas de oxígeno, junto con el H₂O₂ y la endotelina-1, al que acompañaba una  
disminución de la biodisponibilidad de NO. Si bien este estudio no midió citocinas clásicas, la  
activación de NOX2 es un mecanismo proinflamatorio ampliamente reconocido que exacerba la  
cascada inflamatoria vascular, lo que sugiere un acoplamiento entre las vías oxidativas y  
proinflamatorias en el contexto del estrés académico.  
La evidencia científica que respalda el movimiento en la respuesta inmunitaria generado por el  
estrés académico implica una mayor dificultad que la mera activación inflamatoria, que es la letra  
de las respuestas de una supresión. El estudio de Irshad et al. (15) evidenció que, durante la época  
de exámenes, la tasa de secreción de las cadenas ligeras libres salivales (κ FLC y λ FLC) se había  
reducido un 26 y 25% respectivamente. Esta disminución en las cámaras ligeras libres fue  
consistente con una tendencia descendente en la inmunoglobulina A (IgA) salival, muy a pesar de  
que los niveles de cortisol se incrementaron significativamente. Estas evidencias son bastante  
relevantes, ya que evidencian que esta situación de estrés académico conlleva una capacidad del  
estrés por encima de adquirir una respuesta de un incremento de la respuesta inflamatoria  
sistémica.  
Tabla 2. Biomarcadores Inflamatorios.  
Autor(es)  
Muestra (n)  
Biomarcador/Medición  
Hallazgos principales  
biomarcadores combinados  
predijeron mejor el nivel de estrés que  
cada marcador por separado.  
Castillo-  
Klagges et al.  
(3)  
Los  
Cortisol salival, IL-1β, PCR e  
81  
IgA  
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Castillo-  
Klagges et al.  
(3)  
Los hombres mostraron menor cortisol y  
mayor respuesta inflamatoria que las  
mujeres.  
Cortisol, IL-1β, PCR e IgA  
(análisis por género)  
81  
Farrukh et al.  
(10)  
La desintoxicación digital redujo el estrés  
y la inflamación.  
240  
Cortisol, PCR, IL-6 y HRV  
Nocella et al.  
(11)  
Cortisol, NOX2, H₂O₂,  
endotelina-1 y NO  
El estrés académico se relacionó con  
estrés oxidativo y procesos inflamatorios.  
67  
34  
El estrés de los exámenes disminuyó  
algunos marcadores de defensa  
inmunitaria.  
Irshad et al.  
(15)  
κ FLC, λ FLC, IgA salival y  
cortisol  
Nota: PCR = Proteína C Reactiva; IL-1β = Interleucina 1 beta; IL-6 = Interleucina 6; IgA = Inmunoglobulina A; HRV =  
Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca; NOX2 = NADPH Oxidasa 2; NO = Óxido Nítrico; FLC = Cadenas Ligeras Libres.  
Estrés oxidativo como componente de la respuesta al estrés académico  
Dos trabajos de investigación aportaron evidencias directas de que hay estrés oxidativo en los  
estudiantes universitarios bajo situaciones de evaluación. Nocella et al. (11), midieron  
biomarcadores oxidativos y funcionales en las muestras de saliva de 114 estudiantes en los dos  
momentos a lo largo del semestre: T0 (durante el semestre) y en la mañana antes del examen  
(T1). En T1, los biomarcadores de NOX2, de H2O2, y la endotelina-1 fueron significativamente  
más altos que en T0. Las experiencias in vitro, que usaron células endoteliales (HUVECs)  
estimuladas con cortisol humano mostraron los mismos resultados. Lo que indica que el  
incremento agudo del cortisol produce estrés oxidativo mediante la activación de NOX2, lo que  
acabaría por traducirse en una disfunción endotelial transitoria. Los autores afirmaron que NOX2  
podría ser un biomarcador de estrés oxidativo relacionado con el rendimiento académico.  
Nocella et al. (11) argumentan que el estrés oxidativo inducido por los exámenes afecta tanto la  
fase de generador de radicales (NOX2/H2O2), como la fase de daño lipídicos (MDA), de modo que  
se crea un perfil de estrés oxidativo relacionado con el estrés académico agudo.  
Estrés académico en estudiantes de ciencias de la salud  
Es un conjunto de la población que estudian comúnmente debido a que posee características  
singulares, entre estas, una amplia carga de trabajo, una exposición temprana a escenarios  
clínicos, gran responsabilidad hacia los pacientes y exámenes teóricos y prácticos altamente  
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demandantes. Ganesh et al. (1) investigaron a 106 estudiantes no clínicos de medicina en una  
institución militar en Malasia, en esta investigación descubrieron que la combinación de percibir  
un alto estrés y tener altos niveles de cortisol en sangre alterados pronosticaba un desempeño  
académico más bajo en dos semestres consecutivos (RR = 3,10 y 2,54, respectivamente; p < 0,01).  
La actividad física disminuyó las probabilidades aunque no evitó el impacto, lo que indica que se  
requieren intervenciones multidimensionales.  
En estudiantes de odontología, Špiljak et al. (13) midieron cortisol salival en dos momentos:  
antes de rendir los exámenes y después de las vacaciones, en los que se observó una reducción  
significativa del cortisol de la primera a la segunda toma. Los estudiantes que practicaron la  
relajación muscular progresiva (PMR) antes de su examen lograron mantener su cortisol en los  
mismos niveles que cuando estaban descansando. La técnica funcionó como un freno perfecto  
contra la subida neuroendocrina típica del estrés evaluativo. Los investigadores también cruzaron  
estos datos con el rendimiento en las aulas. Encontraron una correlación notable (k = 0,578) entre  
el nivel de estrés y las notas en la asignatura de dermatología, este impacto va más allá de la salud  
física, la presión por los exámenes altera la biología del estudiante y, a menos que se apliquen  
técnicas de relajación como la PMR, las calificaciones acaban por resentirse.  
Para entender el impacto del estrés a lo largo del tiempo, Chaniotakis et al. (16) hicieron un  
seguimiento a estudiantes de ciencias de la salud en el norte de Grecia entre 2019 y 2025.  
Midieron su cortisol (total y libre), serotonina y dopamina en tres momentos clave. Los resultados  
indican un desajuste preocupante porque durante la pandemia y en los meses posteriores el  
cortisol de los alumnos permaneció elevado de forma constante al mismo tiempo bajaron los  
niveles de serotonina y dopamina y solo hubo una excepción clara la cual indico quienes  
mantenían una rutina de entrenamiento lograron que sus niveles hormonales no se  
descompensaran así destacando que el ejercicio físico no es solo un hábito recomendable ya que  
este actúa como una barrera biológica frente al desgaste del estrés crónico.  
Mushumba et al.(5) ampliaron la investigación a África subsahariana, estudiando a 247  
universitarios en Ruanda. Al cruzar el estrés de los alumnos con sus análisis de sangre, el patrón  
fue claro: el estrés moderado se tradujo directamente en un aumento del cortisol matutino (p <  
0,001). Pero la alteración biológica no se limitó a las hormonas; los estudiantes estresados  
también presentaron colesterol y triglicéridos elevados (p = 0,004 y p = 0,012). Dichos datos  
apuntan a una realidad preocupante. El estrés por los estudios altera las hormonas y desajusta el  
metabolismo lipídico a una edad temprana, esto siembra un riesgo cardiovascular silencioso en  
los universitarios y existen formas de evitarlo. Marcondes et al. (17) analizaron la biología de  
estudiantes de odontología formados mediante metodologías distintas. El contraste fue rotundo,  
quienes aprendieron bajo modelos de enseñanza activa hicieron sus exámenes con niveles de  
cortisol y alfa-amilasa salival muy inferiores a los de sus compañeros del sistema tradicional; las  
decisiones de una facultad hacen más que estructurar el aprendizaje: modifican la respuesta física  
de los jóvenes ante la presión de ser evaluados.  
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Tabla 3. Estrés académico en estudiantes de ciencias de la salud.  
Autor(es)  
Muestra  
(n)  
Biomarcador/Medición  
Hallazgos principales  
Ganesh et al.  
(1)  
106  
Cortisol en sangre y estrés  
percibido  
El estrés percibido, combinado con un  
cortisol alterado, predijo un menor  
desempeño académico en dos semestres  
(RR = 3,10 y 2,54; p < 0,01). La actividad  
física redujo el riesgo sin eliminarlo.  
Špiljak et al.  
40  
Cortisol salival y PMR  
La PMR antes del examen mantuvo el  
cortisol en niveles basales. Correlación  
significativa entre estrés y calificaciones en  
dermatología (k = 0,578).  
(13)  
Chaniotakis et  
al. (16)  
100  
Cortisol total y libre,  
serotonina y dopamina  
Durante y post pandemia, cortisol elevado  
con descenso continuo de serotonina y  
dopamina. El ejercicio físico regular  
preservó el equilibrio hormonal en todas  
las etapas.  
Mushumba et  
al. (5)  
247  
99  
Cortisol matutino,  
colesterol y triglicéridos  
El estrés moderado elevó el cortisol  
matutino (p < 0,001), el colesterol (p =  
0,004) y los triglicéridos (p = 0,012), lo que  
evidencia  
un  
riesgo  
cardiovascular  
temprano.  
Marcondes et  
al. (17)  
Cortisol salival y alfa-  
amilasa salival  
La  
significativamente el cortisol y la alfa-  
amilasa vs. enseñanza tradicional,  
enseñanza  
activa  
redujo  
modulando la respuesta neuroendocrina  
ante la evaluación.  
Nota: PMR = Relajación Muscular Progresiva; RR = Riesgo Relativo; HRV = Variabilidad de la Frecuencia  
Cardíaca; N/E = No Especificado.  
Intervenciones y modulación de biomarcadores de estrés  
Los resultados biológicos de las intervenciones de estrés en universitarios son mixtos y dependen  
en gran medida del tipo de enfoque utilizado, el apoyo estrictamente psicológico no siempre se  
refleja en la biología. Por ejemplo, Schillings et al.(18) probaron un curso online de mindfulness  
de 8 semanas asignando a 121 estudiantes al programa o a la lista de espera. Quienes tomaron el  
curso reportaron una mayor atención plena (β = 3,137; p = 0,002) y una sensación de estrés  
mucho menor (β = −0,989; p < 0,001), beneficios que persistieron seis meses después. Sin  
embargo, los análisis de cortisol capilar no mostraron diferencias entre los grupos. Esto indica que  
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el mindfulness digital ayuda a lidiar con el estrés a nivel psicológico, pero no altera los marcadores  
biológicos crónicos.  
Farrukh et al. (10) probaron una desintoxicación digital de dos semanas separando a los  
participantes en tres grupos: control, reducción pura de tiempo en pantalla, y desintoxicación  
combinada con nuevas actividades. El grupo que reemplazó activamente las pantallas con otras  
tareas fue el claro ganador. A nivel biológico, mejoraron su variabilidad cardíaca (HRV) y redujeron  
sus niveles de cortisol, PCR e IL-6. A nivel mental, el impacto fue igual de claro: sus puntajes de  
estrés cayeron de "altos" a "moderados" (PSS), y su ansiedad bajó a "leve" (GAD-7). Apagar los  
dispositivos sin sumar nuevas rutinas dio resultados mucho más discretos. La percepción de los  
estudiantes coincidió con los datos biológicos, más allá de los análisis de laboratorio, los jóvenes  
describieron un alivio mental real y sentir que recuperaban las riendas de sus estudios no fue una  
simple respuesta subjetiva fue el reflejo exacto de su mejoría física.  
En un estudio piloto de 6 semanas, Lu et al. (19) asignaron a 18 estudiantes hispanos a practicar  
yoga o realizar ejercicio moderado. Ninguna de las dos rutinas logró bajar la sensación de estrés  
diario (PSS-10) ni el cortisol de las mañanas. Sin embargo, el grupo de yoga destacó en una métrica  
muy específica: cuando los sometieron a una prueba de estrés social en vivo (el TSST), sus cuerpos  
manejaron mucho mejor la subida repentina de cortisol. Aunque la muestra de 18 personas es  
muy pequeña para declarar una victoria definitiva, los datos apuntan a que el yoga no elimina el  
estrés de fondo, sino que entrena al sistema biológico para que no colapse ni se descontrole bajo  
presión.  
Yamasaki y Miyata (6) intentaron reducir el estrés en 51 estudiantes japoneses mediante una  
intervención de baños de pies durante dos semanas. A nivel puramente biológico, el experimento  
no arrojó resultados: el cortisol salival permaneció intacto en todos los grupos. Sin embargo, los  
datos psicológicos mostraron un fenómeno interesante. Sin importar si recibían la intervención o  
estaban en el grupo control, todos los participantes terminaron el estudio con menos ansiedad  
general (ansiedad rasgo) y un aumento claro tanto en su atención plena como en su conciencia  
interoceptiva. Dos semanas y una muestra de 51 personas son insuficientes para alterar la  
química basal del cuerpo; los propios investigadores lo admiten, pero, el estudio rescata un dato  
útil que fue detener la rutina y escuchar las señales físicas funciona como un freno mental directo.  
No se requieren cambios biológicos profundos para que el simple hábito de pausar empiece a  
calmar la mente.  
Tabla 4. Intervenciones y modulación de biomarcadores de estrés.  
Autor(es)  
Muestra  
(n)  
Biomarcador/Medición  
Hallazgos principales  
Schillings et  
al. (18)  
121  
Cortisol capilar, atención  
plena (mindfulness) y  
estrés percibido  
El mindfulness online mejoró la atención  
plena (β = 3,137; p = 0,002) y redujo el estrés  
percibido (β = −0,989; p < 0,001) con efectos  
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sostenidos a 6 meses. Sin cambios en cortisol  
capilar.  
Farrukh et  
al. (10)  
240  
Cortisol, PCR, IL-6, HRV,  
PSS y GAD-7  
La desintoxicación digital activa (reducción  
de pantallas + nuevas actividades) redujo  
cortisol, PCR e IL-6, mejoró la HRV y bajó el  
estrés a moderado (PSS) y la ansiedad a leve  
(GAD-7).  
Lu et al. (19)  
18  
51  
Cortisol matutino, PSS-10  
y TSST (respuesta aguda  
al estrés)  
Cortisol salival, ansiedad  
rasgo, atención plena y  
conciencia interoceptiva  
El yoga mejoró la regulación del cortisol ante  
el estresor agudo (TSST), entrenando la  
resiliencia biológica.  
Todos los grupos, incluido el control,  
redujeron la ansiedad rasgo y aumentaron la  
atención plena y la conciencia interoceptiva  
al finalizar los baños de pies.  
Yamasaki y  
Miyata (6)  
Nota: PCR = Proteína C Reactiva; IL-6 = Interleucina 6; HRV = Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca; PSS  
= Escala de Estrés Percibido; GAD-7 = Escala de Ansiedad Generalizada; TSST = Trier Social Stress Test.  
Factores de confusión y limitaciones de la evidencia  
Se han identificado por medio de varios estudios los factores que median o moderan en la  
relación entre estrés académico y biomarcadores. Esto añade fuentes de variabilidad que limitan  
la extrapolación de los hallazgos. Lines et al. (20) adoptaron un diseño de evaluación durante 6  
meses con 53 estudiantes demostrando que el estrés diario en los estudiantes también se  
relacionó positivamente con el comportamiento sedentario y negativamente con la actividad  
física de baja y moderada intensidad asimismo el cortisol capilar redujo la asociación entre estrés  
y sedentarismo, la asociación positiva estrés-sedentarismo se atenuó en bajos niveles de cortisol  
esto proporcionando resultados que resaltan la importancia de contemplar la actividad física y  
el sedentarismo como variables moduladoras en los estudios de biomarcadores.  
Demirel et al. (21) estudiaron el ritmo circadiano al igual que el cortisol salival igualmente comer  
de manera emocional y las actitudes hacia la nutrición las cuales estuvieron investigadas en 213  
estudiantes de enfermería y nutrición. Los estudiantes con menores cargas de estrés percibido  
presentaron niveles más bajos de cortisol (p = 0,025). Sin embargo, no hubo un cambio  
significativo en los niveles de cortisol entre hombres y mujeres, cronotipos, índices de masa  
corporal (IMC) y estados de ejercicio. Los autores enfatizaron que estos hallazgos reflejan  
asociaciones y no relaciones causales; esta sutil diferencia es relevante en la interpretación de la  
evidencia examinada.  
Gresham et al. (14) investigaron la influencia de la exposición a violencia comunitaria y estilos de  
afrontamiento en la respuesta de cortisol en saliva ante un estresor social estandarizado (TSST  
online) en 148 estudiantes universitarios de primera generación a pesar de que no hallaron una  
asociación directa entre exposición a violencia y reactividad del cortisol si observaron que la  
interacción con afrontamiento evitativo fue significativa ya que los estudiantes que emplearon  
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más el afrontamiento evitativo presentaron respuestas de cortisol más elevadas estableciendo  
que este descubrimiento ilustre cómo otros factores psicosociales que no sean el estrés  
académico pueden influir en la respuesta neuroendocrina, estos factores deben ser tenidos en  
cuenta para futuras investigaciones.  
Las limitaciones de los estudios revisados incluyen: (a) la presencia de la mayoría de estudios con  
diseño transversal lo que implica que no se pueden establecer relaciones causales; (b) el uso de  
diferentes tipos de muestras biológicas (saliva, sangre, cabello) que no permite comparar  
concentraciones entre los estudios; (c) el pequeño tamaño de muestra de algunos estudios  
(entre los 18 y los 53 participantes, los más pequeños); (d) la variedad de instrumentos de estrés  
percibido utilizados (PSS, SISCO, DASS, MSSQ); y (e) la ausencia de control sistemático sobre  
variables como el uso de anticonceptivos hormonales, la fase menstrual, la hora exacta de  
recolección y los ritmos circadianos individuales. Castillo-Navarrete et al. (2) señalan un dilema  
metodológico difícil de esquivar. Incorporar a alumnos bajo terapia psicológica o fármacos aporta  
validez ecológica, ya que refleja la realidad de las aulas, pero, abre la puerta a sesgos importantes.  
Estos tratamientos alteran los niveles de cortisol por sí mismos, lo que dificulta determinar si los  
cambios detectados se deben al estrés académico o a la propia medicación.  
DISCUSIÓN  
Los resultados de esta investigación demuestran que el estrés asociado a los estudios  
universitarios genera en estos estudiantes una respuesta funcional compleja (7). Esta respuesta  
se debe a la activación del eje HPA y también se acompaña de modificaciones en marcadores  
inflamatorios y oxidativos; así, esta respuesta neuroendocrina no sería únicamente un reflejo  
agudo. Según estudios longitudinales y de seguimiento, como los realizados por Chaniotakis et al.  
(16) y Shi et al. (8), esta disfunción neuroendocrina también persiste en el tiempo, actúa como un  
marcador predictivo de la reactividad emocional.  
La fisiopatología que relaciona el estrés agudo con la disfunción vascular no solo se debe a las  
variaciones endocrinas, sino que también se centra en la desensibilización de los receptores GR  
del sistema inmune; dicha alteración disminuye la capacidad represora sobre la vía NF-kB,  
induciendo un fenotipo proinflamatorio con una liberación masiva de citocinas, principalmente  
IL-6 e IL-1β. En contraste con los modelos que tienden a aislar la respuesta del cortisol, la  
evidencia muestra que esta cascada inflamatoria también actúa como mediadora principal. La  
activación de la enzima NOX2 por las citocinas desencadena un efecto dominó nocivo en el  
endotelio. Primero, provoca una sobreproducción de aniones superóxido, que terminan oxidando  
el cofactor BH4 (tetrahidrobiopterina). Cuando escasea el BH4, el óxido nítrico cae en picado y la  
enzima eNOS se desacopla; esto es un sabotaje interno absoluto. La eNOS, que tiene como misión  
principal proteger los vasos sanguíneos, se deforma en lugar de cumplir su papel, empieza a  
liberar especies reactivas de oxígeno y así, la misma herramienta de defensa celular termina por  
agravar el daño que debía evitar.  
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En la respuesta al estrés, las diferencias de sexo resultan de interés; los resultados indican que los  
hombres sugieren una mayor activación fisiológica a través de las mediciones de cortisol (12),  
mientras que los niveles de estrés en mujeres han sido mucho más altos y percibidos de forma  
constante (12,13). Castillo-Klagges et al. (3) reportaron que los hombres altamente estresados  
presentaban un perfil proinflamatorio más marcado y niveles de cortisol más bajos, lo que sugiere  
una separación entre la regulación del activador hormonal del estrés y la activación inflamatoria,  
potencialmente modulada por factores hormonales.  
Los resultados de las intervenciones no simuladas fueron diversos. Las intervenciones que  
promovían mindfulness y técnicas de relajación consiguieron resultados consistentes en la  
disminución del estrés percibido, pero con efectos limitados o nulos en los biomarcadores  
orgánicos (6,18). Por el contrario, la desintoxicación digital combinada con intervenciones  
complementarias (10) y la enseñanza activa (17) lograron impacto en el estrés percibido y en  
biomarcadores. Esto indica que podría ser más efectivo influir sobre la respuesta biológica al  
estrés mediante la intervención entre los determinantes conductuales y ambientales que  
mediante la intervención en los determinantes biológicos. La práctica de yoga tuvo un efecto  
significativo sobre la reactividad aguda de cortisol (19) , lo cual puede ser relevante en situaciones  
puntuales de estrés evaluativo.  
CONCLUSIONES  
El estrés en los universitarios está lejos de ser una simple queja anecdótica; los datos de esta  
investigación confirman que desencadena una respuesta sistémica y real en el cuerpo. Esta  
cascada física puede medirse mediante marcadores neuroendocrinos, inflamatorios y de estrés  
oxidativo. Cuando un estudiante manifiesta que está estresado, no miente: su propio cuerpo lo  
demuestra. De manera que, en épocas de exámenes, el cortisol en saliva y cabello se dispara; es  
un pico de tensión constante que también se detecta en la sangre y no es algo pasajero, ya que  
el estrés de los estudios activa una respuesta inflamatoria real que eleva la proteína C reactiva y  
libera citocinas como la IL-6 y la IL-1β. A nivel celular la enzima NOX2 altera el equilibrio normal  
de modo que el malondialdehído sube y el peróxido de hidrógeno (H₂O₂) satura los tejidos y dejar  
que este desgaste biológico continúe sin control es peligroso, puesto que tarde o temprano el  
corazón y el metabolismo pagarán un precio muy alto.  
Las respuestas biológicas del estrés en el organismo se han reportado de maneras diferentes  
entre hombres y mujeres, mostrando así diversos perfiles de cortisol y de marcadores  
inflamatorios, esta similitud supone que el sexo debe ser considerado como variable también  
para la eficacia de tratamientos preventivos y terapéuticos. En cuanto a la regulación de  
biomarcadores, las intervenciones de reducción de riesgos de comportamiento y las actividades  
con el bienestar demostraron los resultados más notables, así, las intervenciones enfocadas  
solamente a la dimensión psicológica, como la práctica en línea de mindfulness o el baño de pies,  
evidenciaron una tendencia a la disminución del estrés. Sin embargo, no se observaron cambios  
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estadísticamente significativos en los biomarcadores bioquímicos, aunque el ejercicio y la  
actividad física habitual son dos factores protectores importantes.  
Esta revisión pone énfasis en una limitación común en la metodología de los estudios disponibles:  
la heterogeneidad de los tipos de muestra biológica, los métodos para medir el estrés percibido,  
los horarios de toma de muestra y el tamaño muestral. Estas modificaciones impiden la  
comparación directa y la integración de los hallazgos; por lo tanto, se recomienda que futuras  
investigaciones utilicen protocolos uniformes para la recolección de muestras biológicas,  
involucren paneles de biomarcadores validados y empleen diseños longitudinales multicéntricos.  
Esto ayudará a diferenciar los efectos del estrés académico agudo de los de la exposición crónica.  
Requerir este grado de precisión metodológica no es un detalle menor porque es la única vía para  
saber qué niveles biológicos son realmente normales en los estudiantes universitarios y en qué  
punto exacto su salud corre peligro clínico.  
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