Marzo 2026  
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3091-180X  
Vol. 4 No.11 PP. 14-30  
SÍNDROME CARDIOVASCULAR–RIÑÓN–METABOLISMO (CKM):  
AVANCES EN LA PREVENCIÓN Y EL MANEJO INTEGRAL  
BASADOS EN EVIDENCIA CIENTÍFICA  
CARDIOVASCULAR–RENAL–METABOLIC SYNDROME (CKM):  
ADVANCES IN PREVENTION AND COMPREHENSIVE  
MANAGEMENT BASED ON SCIENTIFIC EVIDENCE  
Telmo Eduardo Salas Joya1, Leonardo Lanzee Mendoza Jiménez2, Oscar Santiago Palomeque  
Teran3, Arnulfo Pazos Rodriguez4  
{elsecretodelavictoria@yahoo.es1, lic.lanzee.mendoza@hotmail.com2, oscarpalomeque1989@gmail.com3, yomeropazitos@hotmail.com4}  
Fecha de recepción: 12/07/2026  
/ Fecha de aceptación: 07/09/2026  
/ Fecha de publicación: 16/09/2026  
RESUMEN: El síndrome cardiovascular-riñón-metabolismo (CKM) constituye un marco  
clínico integral propuesto en 2023 por la American Heart Association. Este enfoque describe  
cómo interactúan las interconexiones fisiopatológicas entre la acumulación o disfunción del  
tejido adiposo, los factores metabólicos de riesgo, el daño renal crónico y las afecciones  
cardíacas. Esta revisión sistemática tuvo como objetivo llevar a cabo un resumen de la literatura  
científica que ha sido publicada desde el 2021 hasta 2026, en los avances del manejo integral y  
la prevención del CKM. Para ello, hicimos una búsqueda exhaustiva en bases de datos como  
PubMed/MEDLINE, Embase, Cochrane Library, Scopus y Web of Science, siguiendo los criterios  
de la guía PRISMA 2020. Estudiamos guías clínicas, consensos de expertos, ensayos clínicos  
aleatorizados, metaanálisis y estudios observacionales clave. Clasificar esta patología en cinco  
fases (de la 0 a la 4) ayuda a estratificar el riesgo y da pie a la intervención clínica desde las  
primeras etapas. También, las herramientas de evaluación PREVENT ayudan a la predicción de  
eventos cardiovasculares a los 10 y 30 años al incluir marcadores renales y metabólicos. En el  
ámbito terapéutico, las opciones con beneficio cardiorrenal particularmente los inhibidores del  
iSGLT2 y los agonistas del receptor arGLP-1 han demostrado que disminuyen de manera  
importante los resultados cardiovasculares adversos mayores, la progresión de la insuficiencia  
renal y la mortalidad cardiovascular. En América Latina y en Ecuador, la alta prevalencia de  
obesidad, diabetes tipo 2 e hipertensión, aunada a las inequidades del acceso a la salud,  
complejiza la carga de la enfermedad. En resumen, establecer una estrategia multidisciplinaria  
1Hospital IESS Manta, Ecuador, https://orcid.org/0009-0009-6767-3393  
2Investigador Independiente, México Cdmx, https://orcid.org/0009-0005-3322-6916  
4Tultitlán, Estado de México, México, https://orcid.org/ 0009-0009-6211-1914  
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que esté abocada hacia hábitos saludables, el seguimiento de indicadores, la prescripción  
temprana de fármacos en vigilia multiorgánica es el camino más ilustrado para tentar frenar el  
progreso del CKM e incluso revertir sus estadios.  
Palabras clave: Estadificación del riesgo, inhibidores SGLT2, agonistas del receptor GLP-1,  
prevención cardio metabólica, atención multidisciplinaria  
ABSTRACT: The cardiovascular-kidney-metabolic (CKM) syndrome is a comprehensive  
clinical framework proposed in 2023 by the American Heart Association. This approach  
describes how the pathophysiological interconnections between adipose tissue accumulation  
or dysfunction, metabolic risk factors, chronic kidney damage, and cardiac conditions interact.  
The purpose of this systematic review was to summarize the scientific literature published from  
2021 to 2026 on advances in the comprehensive management and prevention of CKM. To  
achieve this, we conducted an exhaustive search of databases such as PubMed/MEDLINE,  
Embase, the Cochrane Library, Scopus, and Web of Science, following the criteria of the PRISMA  
2020 guidelines. We evaluated clinical guidelines, expert consensus statements, randomized  
clinical trials, meta-analyses, and key observational studies. Classifying this condition into five  
stages (0 through 4) helps stratify risk and guides clinical intervention from the earliest stages.  
In turn, the PREVENT assessment tools facilitate the calculation of 10- and 30-year  
cardiovascular events by integrating renal and metabolic markers. From a therapeutic  
perspective, treatment options with cardiorenal benefits particularly SGLT2 inhibitors and GLP-  
1 receptor agonists have been shown to significantly reduce serious cardiovascular outcomes,  
the progression of kidney failure, and overall mortality. In the context of Latin America and  
Ecuador, the high prevalence of obesity, type 2 diabetes, and hypertension, coupled with  
inequities in access to healthcare, further complicates the burden of disease. In conclusion,  
implementing a multidisciplinary strategy focused on healthy habits, close monitoring of key  
indicators, and early prescription of drugs with multiorgan protection is the most effective  
approach to slowing the progression of CKM and even reversing its stages.  
Keywords: Risk stratification, SGLT2 inhibitors, GLP-1 receptor agonists, cardiometabolic  
prevention, multidisciplinary care  
INTRODUCCIÓN  
Las patologías cardiovasculares (ECV) se mantienen como la principal causa de fallecimiento en  
el mundo. De acuerdo con los registros de la Organización Mundial de la Salud, estas condiciones  
se cobran la vida de casi 17,9 millones de personas cada año, un número que roza un tercio de  
los decesos globales. A la par, la enfermedad renal crónica (ERC) afecta a más de 850 millones de  
personas y conlleva un peligro cardiovascular muy alto que dispara la mortalidad general, incluso  
desde sus etapas iniciales. Asimismo, el aumento descontrolado de la obesidad y la diabetes tipo  
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2 ha vuelto más compleja esta relación, desencadenando un daño en cadena que golpea de forma  
simultánea al corazón, los riñones y al metabolismo.  
Por décadas, la medicina tradicional abordó estas afecciones como problemas aislados: el  
cardiólogo se centraba en las arterias o en la insuficiencia cardíaca, el nefrólogo buscaba frenar  
el avance de la ERC y el endocrinólogo intentaba controlar la glucosa y el peso. Sin embargo,  
investigaciones recientes han dejado claro que estos sistemas no funcionan de manera  
independiente. Todos ellos comparten vías de daño como la inflamación crónica, el estrés  
oxidativo, el deterioro del endotelio, la sobreactivación del sistema renina-angiotensina-  
aldosterona, la resistencia a la insulina y la retención de líquidos, lo que obligó a replantear por  
completo la práctica clínica.  
Fue en 2023 cuando la Asociación Americana del Corazón (AHA) formalizó el concepto de  
síndrome cardiovascular-riñón-metabolismo (CKM) mediante una publicación en la revista  
Circulation. Ahí quedó claro que la grasa excesiva, las alteraciones metabólicas, la ERC y las ECV  
no son condiciones independientes, sino que asemejan fases de un único proceso continuo sobre  
el que se puede intervenir y tratar durante toda la vida (1). Después, en el año 2026, la AHA, junto  
al Colegio Americano de Cardiología (ACC), la Asociación Americana de Diabetes (ADA) y la  
Sociedad Americana de Nefrología (ASN), emitieron su primera guía conjunta, configurando un  
modelo de atención que contemplaba de manera firme la evidencia científica (2,3).  
El síndrome CKM se define como un trastorno sistémico donde se entrelazan de forma negativa  
los fallos metabólicos, la pérdida de función renal y las alteraciones cardiovasculares. Esta mezcla  
desemboca en el fallo de varios órganos e incrementa drásticamente el riesgo de sufrir episodios  
cardiovasculares graves (MACE), insuficiencia cardíaca, enfermedad renal terminal o muerte  
prematura (4), (5). Para abordarlo, se dividió en cinco fases estadio 0: sin factores de riesgo;  
estadio 1: adiposidad excesiva o alterada; estadio 2: factores metabólicos de riesgo o ERC  
moderada-alta; estadio 3: ECV subclínica o equivalentes de riesgo; estadio 4: ECV clínica  
confirmada, lo que facilita una detección temprana e incluso abre la puerta a revertir el problema  
mediante cambios en el estilo de vida y tratamientos específicos (1), (2).  
A escala global, el impacto del CKM resulta alarmante. Diversas investigaciones muestran que  
cerca del 90 % de los adultos en Estados Unidos se halla al menos en el estadio 1 de CKM, siendo  
el estadio 2 el más habitual entre la población (6). El panorama es aún peor en sectores  
vulnerables, en hombres y en adultos mayores. En la aparición y avance del síndrome influyen  
factores genéticos, el tipo de alimentación, la rutina diaria y el entorno social, a los que se suman  
amenazas ambientales como la contaminación del aire y el estrés climático (7).  
En América Latina y el Caribe, las afecciones cardíacas siguen al frente de la mortalidad en casi  
todos los países. Esto es reflejo del veloz incremento de la obesidad, la diabetes tipo 2 y la  
hipertensión en las últimas cuatro décadas, en el marco de una transición epidemiológica  
acelerada. La prevalencia del síndrome metabólico oscila entre el 14 % y el 33 % según la zona y  
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los criterios médicos aplicados, golpeando con más fuerza en entornos urbanos y en mujeres  
(8,9). Por su parte, la ERC afecta en promedio a un 10 % de los adultos en la región, alcanzando  
cifras del 8,3 % en Ecuador, 11,5 % en Colombia, 10,2 % en Chile y 13,8 % en México (10). La  
rápida urbanización, el elevado consumo de ultraprocesados, el sedentarismo y los vacíos en la  
atención médica han creado el terreno perfecto para el riesgo cardiometabólico.  
La situación en Ecuador es verdaderamente alarmante y constituye una urgencia de salud pública.  
Las prevalencias de diabetes, hipertensión y síndrome metabólico alcanzan valores del 20,4 %,  
35,6 % y 54,2 % respectivamente en comunidades rurales de la costa en proceso de transición,  
cifras muy elevadas para zonas rurales y de cultivo (11). Al margen de lo mencionado, la ERC  
también se va expandiendo a paso tranquilo, afectando a un 8 % de los y las ecuatorianas, siendo  
que para el 2025 se proyectaba que más de 19.800 personas necesitarían de diálisis o trasplante  
con un crecimiento del 4 % anual (12,13). De hecho, la diabetes y la hipertensión provocan entre  
el 60 % y el 90 % de los casos de ERC avanzada en el país, y cerca del 40 % de los pacientes en  
diálisis tienen diabetes. Más allá del impacto personal, esto significa una carga económica enorme  
para el sistema público de salud.  
Por suerte, los avances terapéuticos de la última década han cambiado la forma de afrontar estas  
patologías. Los inhibidores SGLT2, que nacieron como antidiabéticos, mostraron beneficios  
cardiorrenales clave en ensayos clínicos: reducen los ingresos por falla cardíaca, frenan el avance  
de la ERC y disminuyen la mortalidad cardiovascular, de forma independiente del control de la  
glucosa (14), (15). En esa misma línea, los agonistas del receptor de GLP-1 han demostrado reducir  
significativamente los eventos cardiovasculares mayores, lograr un descenso de peso sostenido y  
proteger los riñones en grupos de alto riesgo (16), (17). Del mismo modo, las calculadoras  
PREVENT de la AHA incorporan métricas renales y metabólicas para calcular con mayor precisión  
el riesgo cardiovascular a 10 y 30 años, superando a las herramientas tradicionales (18).  
A pesar de estos avances, aún existen grandes trabas para aplicar esta evidencia en la práctica  
diaria, sobre todo en regiones con presupuestos de salud ajustados. El diagnóstico tardío de la  
ERC sigue siendo la norma, la atención fragmentada entre especialistas impide un enfoque global,  
el acceso a los fármacos cardioprotectores y renoprotectores es reducido y la inclusión de los  
determinantes sociales en los cuidados continúa siendo deficiente. Aunque iniciativas como  
HEARTS de la OPS han empezado a impulsar esta mirada integrada del CKM en la atención  
primaria latinoamericana, los sistemas de salud todavía arrastran serias limitaciones para llevarlo  
a la práctica (19).  
Ante este panorama, resulta indispensable revisar de forma rigurosa la evidencia científica más  
reciente sobre el síndrome CKM, con el fin de orientar las decisiones médicas y las políticas  
públicas de salud en regiones muy afectadas como América Latina y Ecuador. Por ello, el objetivo  
de este trabajo fue resumir la evidencia publicada entre 2021 y 2026 sobre la prevención y el  
manejo integral del síndrome cardiovascular-riñón-metabolismo (CKM), haciendo hincapié en la  
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estimación del riesgo, las estrategias de prevención primaria y secundaria, los tratamientos con  
beneficio multiorgánico y la realidad epidemiológica de América Latina y Ecuador.  
MATERIALES Y MÉTODOS  
4.1 Tipo de metodología  
Llevamos a cabo una revisión bibliográfica de carácter sistemático sobre la literatura científica  
existente, aplicando un enfoque descriptivo y analítico estructurado según las pautas de la  
declaración PRISMA 2020 (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-  
Analyses)(20). El presente esquema de trabajo fue propuesto para localizar, pero también  
seleccionar los resultados, para analizar críticamente y resumir los resultados sobre la hepatitis C  
en el abordaje integral y prevencion del síndrome CKM, sólo teniendo en cuenta las publicaciones  
que se habían difundido entre el año 2021 y 2026.  
4.2 Entorno y fuentes de información  
El rastreo de documentos se realizó en bases de datos reconocidas con impacto e alcance:  
PubMed/MEDLINE, Embase, Cochrane Library, Scopus y Web of Science. Complementariamente,  
estuvimos indagando en los repositorios institucionales de guías clínicas de entidades  
internacionales (American Heart Association, American College of Cardiology, American Diabetes  
Association, American Society of Nephrology, KDIGO y European Society of Cardiology) y  
ClinicalTrials.gov. Si bien la búsqueda inicial no estableció filtros de idioma, todos los artículos  
recuperados y seleccionados finalmente estaban redactados en español o en inglés.  
4.3 Estrategia de búsqueda y selección (método PRISMA)  
Combinamos descriptores MeSH con palabras clave de texto libre mediante conectores  
booleanos, configurando la siguiente fórmula de búsqueda:  
("cardiovascular-kidney-metabolic syndrome" OR "CKM syndrome" OR "cardio-renal-metabolic"  
OR "sindrome cardiovascular-rinon-metabolismo" OR "cardiorenal metabolic") AND (prevention  
OR management OR treatment OR staging OR "SGLT2 inhibitors" OR "GLP-1 receptor agonists"  
OR PREVENT OR "risk stratification")  
El rango de publicación se restringió rigurosamente al lapso comprendido entre el 2021 y 2026,  
lo que garantizó recopilar la evidencia más actual sobre el concepto CKM, introducido  
formalmente en 2023 y revisado hacia 2026.  
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Figura 1. Diagrama PRISMA 2020.  
En una primera etapa identificamos 1.247 registros en las fuentes consultadas. Tras descartar 312  
duplicados mediante un gestor de referencias, filtramos 935 trabajos revisando sus títulos y  
resúmenes. De este grupo seleccionamos 148 documentos para evaluación a texto completo, de  
los cuales 67 cumplieron a cabalidad con los criterios de inclusión. Todo este proceso de  
depuración se detalló en el diagrama de flujo PRISMA 2020.  
•
Criterios de inclusión: (a) artículos publicados entre 2021 y 2026; (b) grupos de estudio con  
adultos o esquemas de tipo mixto con población joven y población adulta; (c) abordaje  
explícito en relación al síndrome CKM, a su definición, clasificación del riesgo, prevención,  
detección y diagnóstico o tratamiento del síndrome CKM o de los factores interconectados  
(obesidad, DM2, ERC, ECV); (d) metodologías con un nivel alto de evidencia como guías de  
práctica clínica, consensuadas, ensayos clínicos aleatorios fase III, metaanálisis, revisiones  
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sistemáticas y los estudios de cohorte observacionales con muestras iguales o mayores a  
1,000 sujetos o con significación regional para América Latina.  
•
Criterios de exclusión: reportes o series de casos, cartas al editor, notas de opinión sin datos  
primarios, investigaciones enfocadas en modelos animales o in vitro, y textos cuyo  
documento completo no pudo obtenerse tras esfuerzos razonables.  
4.4 Mediciones y extracción de datos  
Diseñamos una plantilla estandarizada para sistematizar los datos recopilados en función de las  
siguientes variables: autores, año de publicación, país o región, diseño del estudio, características  
de la muestra, definición o estadificación de CKM empleada, intervenciones analizadas (cambios  
en el estilo de vida, fármacos, cirugía bariátrica o metabólica), variables de resultado principales  
y secundarias (eventos cardiovasculares mayores, ingresos hospitalarios por falla cardíaca,  
deterioro de la ERC medido por la caída de la TFGe o llegada a diálisis/trasplante, mortalidad  
global y cardiovascular, así como variaciones en el peso o en la hemoglobina glicosilada) y la  
certeza de la evidencia según el sistema GRADE.  
RESULTADOS  
5.1 Definición y clasificación por etapas del síndrome CKM  
Las investigaciones publicadas entre 2021 y 2026 coinciden en señalar que el síndrome CKM  
funciona como un proceso dinámico de riesgo acumulativo, el cual resulta reversible si se  
interviene oportunamente. Tanto la Declaración Presidencial de la AHA (2023) como la guía  
conjunta de la AHA, ACC, ADA y ASN (2026) estructuran formalmente cinco etapas clínicas (Tabla  
1). Esta categorización no representa un mero recurso teórico: orienta con precisión la  
periodicidad de los controles, la intensidad del abordaje en los hábitos de vida y la selección de  
fármacos orientados a resguardar la función cardiaca y renal.  
El estadio 0 se define como la salud CKM óptima. En este nivel no existe exceso de adiposidad,  
alteración metabólica, daño en la función renal ni evidencia de enfermedad cardiovascular (ECV),  
sea esta clínica o subclínica. En el estadio 1 se incluyen aquellos individuos con exceso de masa  
grasa (manifestado por un IMC elevado o perímetro abdominal aumentado) o bien con disfunción  
del tejido adiposo (incluyendo estados de prediabetes o antecedentes de diabetes gestacional),  
pero sin sumar factores metabólicos adicionales ni enfermedad renal crónica (ERC). El estadio 2  
se configura ante la presencia de al menos un factor de riesgo metabólico como hipertensión  
arterial, hipertrigliceridemia, diabetes tipo 2 (DM2) o síndrome metabólico o bien una ERC de  
riesgo moderado a elevado, sin manifestaciones de ECV. En el estadio 3 se detecta la presencia  
de ECV subclínica (mediante estudios de imagen o marcadores de estrés miocárdico) o  
condiciones equivalentes, tales como ERC de muy alto riesgo o una probabilidad estimada de ECV  
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a 10 años ≥ 20 % calculada mediante las herramientas PREVENT. Finalmente, el estadio 4 abarca  
la enfermedad cardiovascular clínicamente establecida (síndromes coronarios, insuficiencia  
cardíaca, accidentes cerebrovasculares, arteriopatía periférica o fibrilación auricular)  
coexistiendo con los factores CKM (1), (2), (3).  
Tabla 1. Estadios del síndrome CKM según la guía AHA/ACC/ADA/ASN 2026.  
Estadio  
0
Definición operativa  
Ausencia total de factores de riesgo CKM  
(adiposidad, alteración metabólica, renal o CV)  
Enfoque de manejo de mayor prioridad  
Prevención primordial; evaluación cada 3  
a 5 años  
1
Adiposidad  
excesiva/disfuncional  
o
Cambios intensivos en el estilo de vida;  
pérdida de peso; evaluación cada 2 a 3  
años  
prediabetes, sin otros factores metabólicos ni  
ERC  
2
3
4
Factores metabólicos (HTA, dislipidemia, DM2,  
SM) y/o ERC de riesgo moderado-alto  
ECV subclínica o equivalentes de riesgo (ERC de  
muy alto riesgo o PREVENT-CVD $\ge$ 20 %)  
ECV clínica establecida (coronaria, IC, ACV, EAP,  
FA) con presencia de factores CKM  
Control estricto de factores de riesgo;  
iSGLT2 o arGLP-1 según riesgo PREVENT  
Terapia  
cardioprotectora  
avanzada;  
detección de alteración subclínica  
Abordaje integral de la ECV con  
optimización  
metabólica  
y
renal  
simultánea  
Es fundamental estratificar esta condición tanto en jóvenes como en adultos. El objetivo principal  
es parar la evolución de la enfermedad dentro del continuo CKM, y adecuar la intervención a la  
estratificación, favoreciendo la mejoría del paciente hasta fases menos severas a través de la  
reducción del peso y modificación estructural del estilo de vida. La guía de 2026 apoya esta  
recomendación con gran fortaleza y un nivel de prioridad máximo para la práctica clínica (19).  
5.2 Epidemiología e impacto del síndrome CKM en América Latina y Ecuador  
En los países desarrollados, más del 80 al 90 % de la población adulta se sitúa en el estadio 1 o  
superior del espectro CKM. Al analizar la situación de la población hispana y latina residente en  
Estados Unidos a través del Hispanic Community Health Study/Study of Latinos, se observa que  
únicamente el 10,9 % de los adultos conserva un estadio 0. En contraste, el 27,7 % se halla en  
estadio 1, el 53,4 % en estadio 2, el 2,5 % en estadio 3 y el 5,5 % en estadio 4. Estos datos revelan  
una realidad epidemiológica clara: aproximadamente ocho de cada diez adultos de origen  
hispano presentan alguna alteración en su salud cardiometabólica (21).  
Aunque en América Latina aún no se dispone de estudios poblacionales a gran escala que apliquen  
estrictamente la definición AHA 2023 en cada país, los componentes individuales de este  
síndrome muestran un peso creciente en la práctica clínica (Tabla 2). La prevalencia de ERC en la  
región oscila entre el 5,8 % y el 14,8 % según el territorio: Ecuador reporta un 8,27 %, Colombia  
un 11,47 % y México un 13,81 %. La mortalidad atribuible directamente a la ERC alcanza cifras de  
consideración en Ecuador (7,47 %) y El Salvador (10,15 %), indicador que refleja la gravedad de  
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este escenario y sugiere limitaciones significativas en el acceso oportuno a intervenciones  
orientadas a preservar la función renal (10).  
Tabla 2. Carga de ERC y factores de riesgo cardiometabólicos en países seleccionados de América Latina.  
País  
Prevalencia ERC (%)  
Obesidad (%)  
HTA  
(%)  
elevada  
Mortalidad atrib. ERC  
(%)  
Ecuador  
Colombia  
México  
Chile  
Brasil  
Costa Rica  
8,27  
19,3  
22,1  
---  
28,8  
22,3  
25,7  
17,9  
19,2  
---  
20,9  
23,3  
18,7  
7,47  
3,85  
9,82  
4,45  
3,0  
11,47  
13,81  
10,15  
8,35  
14,75  
5,62  
En zonas rurales de la costa ecuatoriana inmersas en procesos de transición demográfica y social,  
un estudio transversal llevado a cabo en 931 adultos de la comunidad montubia identificó una  
prevalencia ponderada del 54,2 % para el síndrome metabólico (IC 95 %: 47,0-61,5 %), del 20,4 %  
para la diabetes (IC 95 %: 18,3-22,5 %) y del 35,6 % para la hipertensión arterial (IC 95 %: 29,0-  
42,1 %), con mayor afectación en la población femenina. Cifras de tal magnitud resultan  
llamativas para comunidades dedicadas a actividades agrícolas y evidencian el modo en que los  
cambios en los hábitos de vida y los patrones de alimentación repercuten en poblaciones que  
tradicionalmente presentaban un menor nivel de exposición (11). Al integrar estas observaciones,  
es altamente probable que el estadio 2 constituya la categoría más prevalente tanto en Ecuador  
como en el resto de la región, lo que otorga una ventana de oportunidad crucial para intervenir  
antes del desarrollo de daño orgánico irreversible.  
5.3 Estrategias de prevención y valoración del riesgo  
Las pautas de ese año 2026 hacen hincapié en la importancia de que, desde la juventud, se realice  
un seguimiento/una vigilancia sistemática de los factores de riesgo CKM, adaptando el  
seguimiento al nivel de riesgo del paciente. Se recomienda calcular el riesgo cardiovascular  
mediante el uso de los algoritmos PREVENT, que están elaborados para estimar el riesgo a diez y  
a treinta años de tener sucesos ateroscleróticos, insuficiencia cardiaca o los eventos  
cardiovasculares globales. A diferencia de las escalas tradicionales (como Framingham, SCORE o  
ASCVD), PREVENT incorpora la tasa de filtración glomerular estimada y la relación  
albúmina/creatinina en orina, ofreciendo una valoración sensiblemente más precisa en individuos  
con compromiso renal o metabólico (18).  
Obtener una puntuación de riesgo PREVENT-CVD a 10 años ≥ 20 % clasifica directamente al  
paciente en el estadio 3 del síndrome. Asimismo, cuando dicha estimación supera el 7,5 %, las  
guías sugieren considerar la instauración de fármacos con beneficio cardioprotector demostrado  
(como los iSGLT2 o arGLP-1) en personas clasificadas en estadio 2 o 3 que presenten diabetes tipo  
2 (19). La validación externa de los modelos PREVENT en cohortes que superan los 3,3 millones  
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de personas en EE. UU. ha ratificado su consistencia estadística (estadístico C promedio de 0,79  
en mujeres y 0,76 en hombres) y un adecuado grado de calibración clínica (18).  
Las intervenciones sobre el estilo de vida constituyen la piedra angular de la prevención en todas  
las fases de la escala CKM. Los ocho componentes de la estrategia Life's Essential 8 de la AHA  
práctica regular de actividad física, alimentación equilibrada, control ponderal, monitoreo de la  
presión arterial, regulación de la glucemia y el perfil lipídico, cesación tabáquica y descanso  
adecuado demuestran una relación directa con la preservación del estado CKM y reducen el  
riesgo de progresión hacia complicaciones mayores. Lograr una reducción del peso corporal de  
entre el 5 % y el 10 % resulta suficiente para inducir la regresión de categoría, especialmente en  
las etapas 1 y 2. En casos de obesidad severa (IMC ≥ 35 kg/m2) o asociada a múltiples  
comorbilidades metabólicas, está indicada la terapia farmacológica antiobesidad como los arGLP-  
1 y los agonistas dobles GIP/GLP-1 e incluso la evaluación para cirugía bariátrica tras una  
ponderación clínica detallada (19).  
Un elemento esencial en el proceso de evaluación es la determinación sistemática de la relación  
albúmina/creatinina en orina (RAC) en combinación con la estimación de la función renal. La  
presencia de albuminuria, aun en niveles moderados, actúa como un marcador independiente de  
eventos cardiovasculares, insuficiencia cardíaca y progresión de la enfermedad renal. En este  
punto existe una coincidencia plena entre las directrices de 2026 y las recomendaciones KDIGO:  
la medición periódica de la RAC debe formar parte de la evaluación habitual en pacientes con  
DM2, hipertensión, síndrome metabólico o sospecha de deterioro renal (1),(19), (21).  
5.4 Tratamiento farmacológico con impacto multiorgánico  
El avance más sustancial documentado entre 2021 y 2026 reside en la adopción de esquemas  
terapéuticos orientados a ofrecer protección simultánea a nivel cardiovascular, renal y  
metabólico (Tabla 3). Este cambio de paradigma que trasciende la meta exclusiva del control  
glucémico para consolidar un enfoque de protección cardiorrenal integral representa uno de los  
progresos médicos más relevantes en el manejo de las patologías crónicas no transmisibles.  
Tabla 3. Medicamentos fundamentales con beneficio multiorgánico en el síndrome CKM (evidencia 2021-2026).  
Clase terapéutica  
Inhibidores SGLT2  
Beneficios comprobados en ensayos  
Indicaciones de elección en  
CKM  
Estadios 2 a 4 con DM2, ERC, IC o  
cálculo PREVENT ≥ 7,5 %  
Menor frecuencia de hospitalizaciones por  
IC, freno en el avance de ERC, reducción de  
MACE y mortalidad CV  
Agonistas GLP-1  
duales  
/
Reducción de eventos MACE, descenso  
marcado de peso, menor albuminuria y  
reducción de mortalidad  
Obesidad, DM2 con riesgo  
cardiovascular elevado, estadios  
2 a 4  
iSRAA (IECA / ARA-II)  
Freno de la progresión de la ERC  
disminución de complicaciones CV en  
presencia de albuminuria  
y
Primera elección en enfermedad  
renal con albuminuria, con o sin  
DM2  
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ARM no esteroideos  
(finerenona)  
Reducción de MACE y ralentización del  
deterioro renal en DM2 con compromiso  
renal  
ERC con albuminuria persistente  
tras el uso de iSRAA e iSGLT2  
En pacientes con DM2 clasificados en estadio CKM 2 o 3 con un riesgo PREVENT-CVD a 10 años  
superior al 7,5 %, la guía de 2026 recomienda incorporar formalmente un iSGLT2 o un arGLP-1 de  
demostrada eficacia cardiovascular. El uso combinado de ambas clases farmacológicas constituye  
una estrategia respaldada en presencia de múltiples factores de riesgo o enfermedad  
cardiovascular establecida, puesto que actúan mediante mecanismos complementarios e  
interdependientes (19).  
Para aquellos pacientes que cursan con ERC y albuminuria, el pilar fundamental del tratamiento  
reside en la combinación de inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona (IECA o  
ARA-II) junto con iSGLT2. Si la excreción urinaria de albúmina se mantiene elevada a pesar de este  
esquema, las directrices sugieren adicionar un antagonista no esteroideo del receptor  
mineralocorticoide (finerenona) o un arGLP-1 para optimizar la protección del eje cardiorrenal  
(19), (22). Ensayos clínicos de gran escala como FLOW (semaglutida en DM2 con ERC), EMPA-  
KIDNEY, DAPA-CKD, CREDENCE, SOLOIST-WHF, FIGARO-DKD y FIDELIO-DKD han confirmado de  
forma consistente la capacidad de estas terapias para limitar la progresión del daño cardiorrenal,  
con independencia del grado de control glucémico obtenido (14), (17), (21), (23).  
5.5 Modelos de atención médica integrada y determinantes sociales  
La evidencia reciente enfatiza la necesidad de evolucionar desde esquemas de consulta  
especializada aislados hacia un modelo interdisciplinario en el que cardiología, nefrología,  
endocrinología y atención primaria mantengan una comunicación fluida. La actualización de 2026  
asigna una recomendación de nivel elevado (Grado 1) a la figura del coordinador de atención CKM  
(profesional o equipo encargado de la gestión del caso) en pacientes pertenecientes a los estadios  
2 a 4, garantizando la continuidad asistencial y favoreciendo la consecución de las metas clínicas  
(19).  
Analizando el plano regional, la evaluación HEARTS 2.0 promovida por la Organización  
Panamericana de la Salud estudió la capacidad resolutiva de la atención primaria a la luz del  
desafío cardiometabólico y renal en los 26 países. El informe reportaba limitaciones considerables  
en la disponibilidad de iSGLT2 y arGLP-1 en el nivel primario, baja frecuencia en la demanda de  
pruebas de albuminuria y existían brechas en la capacitación del personal sanitario para la  
atención del síndrome CKM (21). Estas condicionantes de infraestructura dificultan la traslación  
efectiva de la evidencia científica a la práctica asistencial cotidiana en América Latina.  
Finalmente, el estado de salud resulta inseparable de los determinantes sociales del paciente  
como la seguridad alimentaria, las condiciones de habitabilidad, el acceso económico a la  
farmacoterapia o las facilidades de transporte. Dichos factores inciden directamente en la  
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evolución del síndrome CKM y determinan la factibilidad de sostener las modificaciones en el  
estilo de vida y el cumplimiento de las prescripciones médicas a largo plazo (19).  
DISCUSIÓN  
Los hallazgos de este análisis sistemático que el esquema teórico del síndrome CKM introducido  
por la AHA en 2023 y confirmado en la normativa conjunta de 2026 representa un paso decisivo  
tanto en la investigación como en la práctica médica. Clasificar la condición en cinco niveles  
permite estratificar el riesgo de forma más precisa y funcional que con el enfoque tradicional del  
síndrome metabólico. Además, esto orienta esquemas terapéuticos progresivos: desde la  
prevención primaria en la fase 0 hasta el manejo global de la enfermedad cardiovascular avanzada  
en la fase 4 (1),(19). Estos aspectos se alinean por completo con la revisión llevada a cabo por  
Ndumele y su equipo, quienes enfatizaron el valor de la prevención a lo largo de la vida y la  
posibilidad real de revertir el estadio mediante la pérdida de peso y el control estricto de las  
variables de riesgo (1), (4), (24).  
La elevada frecuencia de los componentes del síndrome CKM en América Latina y Ecuador  
coincide con lo documentado en diversos trabajos regionales. El 54,2 % de prevalencia de  
síndrome metabólico registrado en sectores rurales ecuatorianos en transición (11) rebasa  
ampliamente los cómputos previos del estudio multicéntrico CARMELA para Quito (14 %) (23). A  
su vez, esta cifra guarda relación con el aumento sostenido que muestra Brasil, donde una  
revisión cuantitativa estimó una frecuencia acumulada del 33 % en la población adulta (9). Este  
incremento refleja el impacto directo del cambio de hábitos alimentarios y del estilo de vida  
incluso en comunidades rurales, lo que sugiere que la etapa 2 de CKM es la que más en la región.  
Por otro lado, la carga que representa la ERC en Ecuador con un 8,3 % de prevalencia estimada,  
un 7,47 % de mortalidad asociada (8,9) y proyecciones que calculaban más de 19.800 personas  
en diálisis para 2025 (12,13) deja en evidencia un subdiagnóstico crónico en las etapas tempranas  
y un acceso limitado a tratamientos con capacidad renoprotectora. Esta situación se repite en  
otras naciones andinas y de Centroamérica, donde la ERC se ha transformado en un problema  
prioritario de salud pública con fuertes consecuencias económicas y sociales.  
Las ventajas cardiorrenales que aportan los iSGLT2 y arGLP-1 analizados en esta revisión coinciden  
con los datos provenientes de los ensayos clínicos clave y metaanálisis desarrollados entre 2021  
y 2026. Una revisión reciente de nueve estudios de cohortes con más de 10 millones de  
participantes comprobó cómo el riesgo de mortalidad global y cardiovascular escala a medida que  
el estadio CKM avanza. Frente al estadio 0, el estadio 4 presentó un hazard ratio de 3,82 (IC 95 %:  
2,24-6,52) para muerte por cualquier causa y de 6,38 (IC 95 %: 5,22-7,80) para causas vasculares  
(25), (26). Estos números sostienen de manera clara la necesidad de intervenir de forma temprana  
en las primeras etapas.  
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Nuestras observaciones sobre la utilidad clínica de las fórmulas PREVENT coinciden con la  
validación externa realizada en más de 3,3 millones de adultos en Estados Unidos, la cual  
demostró una precisión diagnóstica destacada y una buena calibración al estimar el riesgo de ECV  
global, aterosclerótica e insuficiencia cardíaca (18), (27), (28). Incorporar la TFGe y la albuminuria  
en estos cálculos significa una mejora teórica importante respecto a las escalas tradicionales, en  
especial para poblaciones donde la ERC subclínica es frecuente.  
No obstante, llevar esta evidencia a la práctica médica diaria en América Latina y Ecuador choca  
con barreras estructurales complejas. El diagnóstico sobre la capacidad de respuesta en el primer  
nivel de atención realizado por HEARTS 2.0 en 26 países del continente expone deficiencias  
marcadas en la disponibilidad de iSGLT2 y arGLP-1, en la detección rutinaria de la albuminuria y  
en la capacitación del personal para el manejo integral del CKM (21), (29), (30). Esta realidad dista  
mucho de las metas de la guía 2026 que dan por sentado un acceso continuo a terapias avanzadas  
y a equipos interdisciplinarios, lo que hace indispensable promover adecuaciones locales,  
estrategias de negociación para abaratar medicamentos, el fortalecimiento de los centros de  
salud primarios y la implementación de esquemas de atención viables y sostenibles.  
Una importante de este trabajo radica en la escasez de investigaciones primarias que apliquen  
rigurosamente el esquema CKM de la AHA en el entorno latinoamericano. La literatura regional  
muestra que la investigación suele centrarse en factores aislados (obesidad, diabetes, HTA o  
enfermedad renal), de forma que la literatura no aborda el problema como una cuestión  
integrada. El futuro inmediato de la investigación tiene que estar dedicado a la validación de  
herramientas PREVENT en cohortes representativas de la región, a la estimación de la prevalencia  
por cada fase del CKM y a la medición costo-efectividad de las terapias multiorgánicas en sistemas  
sanitarios de ingresos medios. De igual forma, es prioritario validar cómo implementar modelos  
de abordaje CKM integral en los sistemas de atención primaria de la región.  
CONCLUSIONES  
Las investigaciones publicadas en el quinquenio 2021-2026 respaldan al síndrome cardiovascular-  
riñón-metabolismo (CKM) como un esquema integrador de notable utilidad clínica y  
epidemiológica. Este enfoque optimiza la categorización del riesgo, fortalece la prevención a lo  
largo del ciclo vital y guía el abordaje multiorgánico. La clasificación en cinco fases junto con la  
aplicación de las ecuaciones PREVENT facilitan graduar la potencia de las medidas terapéuticas  
en función del riesgo real de cada paciente, abriendo la puerta a revertir las etapas iniciales  
mediante ajustes sostenidos en los hábitos diarios y reducciones de peso sustanciales.  
Los inhibidores del cotransportador SGLT2, los agonistas del receptor GLP-1 (incluyendo los de  
acción dual), los bloqueadores del sistema renina-angiotensina y los antagonistas  
mineralocorticoides no esteroideos representan opciones terapéuticas con un impacto  
cardiorrenal y metabólico ampliamente documentado. Su prescripción temprana entre las etapas  
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2 y 4 de la línea continua del CKM disminuye drásticamente las complicaciones cardiovasculares  
graves, la progresión del daño renal y la tasa de letalidad. La elección de cada fármaco o su  
combinación precisa adaptarse a las particularidades del paciente, considerando sus factores de  
riesgo, las patologías concomitantes y su tolerancia individual.  
Tanto en Latinoamérica como de forma específica en Ecuador, las elevadas cifras de obesidad,  
diabetes tipo 2, hipertensión arterial y enfermedad renal crónica estructuran un panorama  
epidemiológico altamente afectado por el síndrome CKM, donde predomina el estadio 2. Llevar  
la evidencia global a la práctica diaria con repercusión en la salud comunitaria exige potenciar el  
primer nivel de atención, organizar equipos asistenciales multidisciplinarios dedicados al cuidado  
CKM, evaluar periódicamente la TFGe junto con la albuminuria, y formular normativas públicas  
que aseguren un acceso justo a los esquemas cardio y renoprotectores, ajustando los  
lineamientos de las guías internacionales a la disponibilidad real de insumos, redes sanitarias y  
determinantes sociales locales.  
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